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30 oct 2014

Historia de una adopción: La renuncia.



He tardado bastante en poder escribir esto. Se debe a que duele, y mucho. Y duele más porque soy el hombre más feliz del mundo.
¿Contradictorio? No realmente. Contra todo pronóstico, el pasado Agosto tuvimos un bebé. Un bebé deseado, querido y completamente inesperado. Después de muchas inseminaciones, de estar en cola para una in vitro, de seis años de decepciones y tristezas… ha llegado. Y es el niño más guapo del mundo (o eso me parece a mí).
Pero toda cara tiene su cruz. Ahora debemos renunciar a este niño (o esta niña, siempre pensé que serías chica) que nos iba a llegar de fuera. Y no, no podemos tirarlo hacia adelante. De entrada cometeríamos una falta administrativa, ya que nos hemos comprometido por escrito con el ICAA a comunicar cualquier cambio sustancial en nuestras vidas, y este niño evidentemente lo es.
Por otra parte, sabemos que comunicarlo significa suspender (que no renunciar, no renunciamos del todo) la adopción. El corazón pide continuar, pero hay motivos lógicos para suspenderlo: la atención que precisa un niño adoptado es muy elevada, y compatibilizarlo con un bebé es complejo, el hijo llegado de fuera debe ser menor que el biológico, o se puede hacer un lío, etc. Y te convencen (o te convences a ti mismo) que es inevitable. Pero duele. Te dicen que no te preocupes, que hay más padres que niños, que todos van a tener un hogar. Pero duele.

En cualquier caso, ese niño va  a tener siempre un sitio en mi corazón.

Y ahora a disfrutar del peque XD

Historia de una adopción la renovación de la idoneidad (penúltima entrada)

Me ha quedado esta historia en el tintero. Por la relevanci aque tiene a la hora de cerrar el círuclo, voya a publicarla junto con la parte final, que será una entrada próxima.



Cuando estás esperando en un procedimiento de adopción, la cosa se puede hacer muy larga. Como no hay referencias de cuando te va  a tocar, intentas seguir con tu vida sin pensar mucho en ello. Cada tres meses te acercas a tu ECAI, hablas con padres que están como tú (porque te sientes padre aunque no hayas conocido aun a tu hijo, que igual ni ha nacido) y las psicólogas te aconsejan, te cuentan, te consuelan. No hay mente humana que resista estar pensando en ello las 24h del día ¿no?
Pues parece ser que no. Para renovar la idoneidad (y ahora hablaré del tema) debes estar sufriendo como un perro todos los días, porque si no “no conectas con las necesidades emocionales de tu hijo” Así, con un par. Evidentemente te lo dice alguien que es un “profesional” del tema, pero que no ha estado esperando eso nunca.
Y por cierto, ni se te ocurra decir que lo llevarás al parque (si dices que lo vas a llevar antes de 5 años desde que llega a la guardería te fusilan, supongo). Entonces se replantean si eres idóneo o no.
Además, se permiten decir cínicamente que tienes que salir de allí con lo que ellos te digan, pero que si luego lo aplicas es problema tuyo. Fantástico.
-          La renovación.
De entrada son 400 €. Así en frío. Lo primero que hacen es pedirte la pasta. Luego, cuando llegas, te dicen que para ellos  años 3 años es mucho tiempo y que lo querrían hacer antes.
Evidentemente eso no tiene nada que ver con que el chiringuito que tienen montado ya no funcione igual de bien. El proceso de adopción es caro, y no todo el mundo, por muchas ganas de ser padres que tengan se lo puede permitir. Por lo tanto el número de idoneidades bajan, y la manera de seguir viviendo de ello es… evidentemente, conseguir que la frecuencia de las renovaciones  aumente. Y para ello ¿qué es necesario? Pues conseguir que aumenten los casos en los que  esa idoneidad parece perdida. Y para que sea más evidente, pues se elige a parejas que, a priori, son perfectas. Entonces el argumento es “si una pareja así tiene problemas, es evidente que las demás lo tendrán”.
Y como son un lobby que tienen invadida la administración pública (tipo las eléctricas) lo conseguirán, claro.
-          Los técnicos.
Evidentemente los técnicos tienen buena fe, eso no es discutible. Estoy convencido de que ellos creen que hacen su trabajo perfectamente.  Son gente que ha pasado por muchos trabajos relacionados con el tema y han visto el peor lado de la adopción (y la infancia en general).
¿Nadie ve un problema ahí? Pues sí, si uno no ve más que el lado malo de las cosas, acaba pensando que todo es el lado malo. Si uno sólo ve los casos de rechazo, se acaba convirtiendo en su obsesión, e inevitablemente eso sesga su comportamiento.
Porque hay otros técnicos, los de las ECAI, que no piensan igual. Quizá sea porque además de ver el lado malo de las cosas, también ven a los padres volviendo contentos con sus hijos, también viajan, a veces con ellos y conocen a los niños. Para ellos todo no se centra en el rechazo (del que por cierto, aún no he conseguido que me den cifras exactas, por más que lo he pedido)
Sin embargo como los del lobby, a los que se permite hacer lo que les de la gana, porque el tema afecta a muy poca gente, son los que están metidos en la administración tienen ese espacio cautivo. Y al final, como nos indicó claramente la técnica tienen la sartén por el mango, y te callas y te crees lo que te digamos.
Y por cierto, sería de agradecer un poco más de uniformidad de criterios en estos temas entre las ECAI y los que hacen el certificado. Nos ahorrarían a los padres muchos problemas.
-          La entrevista
Por todo lo demás, cuando una persona lleva una idea entre ceja y ceja, y especialmente en pseudociencias como la psicología, un simple comentario sacado de contexto (¿será casualidad que sean mayoritariamente mujeres?) sirve para desencadenar el infierno.
Si además te plantean preguntas con trampa en la que no hay respuestas buenas, la cosa sube un poco más de tono.
He podido ver a una técnica perdiendo los nervios (para que llegara a disculparse por perder las formas, pero claro, no por el fondo) porque no conseguía intimidarnos.
Amenazar que no vas a firmar la idoneidad porque no estás eschando lo que quieres oir, es de abusón. Dejas indefensa completamente a otra persona, que no tiene manera de responderte porque tú tienes la llave se su felicidad, y no se atreverá a enfrentarse. Y como tienen cogido el sistema, no hay más.
Que una persona diga que le preocupa que el crío no tenga niños con que jugar, por muy importante que sea la vinculación una vez llega (que lo es) no es para montarla así. Porque además, hablamos de un parque, no de dejarlo en una guardería (completamente anatema, por cierto*.).
*Si se os ocurre hablar bien del Dr. Estivill os envían directamente al gulag, que lo sepais
Tengo una maldición, una memoria excelente. Y recuerdo perfectamente que nos dijeron (hace tres años) que si podíamos no lo lleváramos al colegio durante el primer año, y si podíamos ponerlo en una clase para niños un año más pequeños. Y se insistió mucho en lo importante de la vinculación con la madre, padres lo sentimos pero no contáis (me pregunto cómo irá el tema en una pareja homosexual). Pero nunca, en ningún caso se nos dijo que el hecho de que estuviera con otros niños fuera negativo. Puedo asegurar que en ese caso no hubiéramos dicho nada. El argumento de que el niño lo que necesita es a su madre (única y exclusivamente) puede ser correcto (no sé lo suficiente). Pero decir que el hecho de estar con niños es malo porque en el orfanato en el que está ahora mismo hay niños, es cuanto menos muy traído por los pelos. Especialmente si te lo acabas de sacar de la manga.
Además, está como comentábamos antes, el tema de la vinculación con el niño. Nosotros lo tenemos que estar pasando ya mal, porque el niño lo está pasando mal ahora mismo. Pues sí, el niño lo está pasando mal, pero no veo cómo le va a ayudar que nosotros lo pasemos mal en este momento. El argumento usado es que una vez se produce la adopción no hay tiempo.
Eso es directamente mentira. La media entre que se realiza la primera visita y la segunda es de cuatro meses. Puedo jurar que soy capaz de angustiarme mucho en 4 meses, de verdad, lo juro por Snoopy.
Y otro factor a añadir, el piscólogo puede manipular las palabras como quiera, pero tú no.
A pesar de insistir durante dos días enteros en la problemática asociada a los niños adoptivos (posibles rechazos, necesidades de vinculación, enfermedades, experiencias desagradables, etc) resulta que no podemos decir que los niños tienen problemas. Porque eso los convierte en niños problemáticos, y eso los descalifica. Con dos huevos.
Pero tú no puedes decir que la mochila metafórica que usan ellos para hablar de las malas experiencias de los niños es virtual (en el sentido de que no van al decathlon y compran una mochilita). No.  Eso les pone nerviosos porque no usas las palabras que quieren ellos que uses. Pueden usar metáforas pero tú no.
-El final
La conclusión es que debemos pasar por clases de reeducación (amamos al líder, de verdad) o sea que nos tocará asistir a alguna sesión más. Pero no tenemos que preocuparnos porque eso no afectará a la eventual renovación de la idoneidad (sic)

Hicimos una seguna entrevista con la tipa. Y finalmente nos concede garciosamente la renovación. Y llega DOS MESES después, con lo que se nos habían caducado ya los papeles.

15 feb 2011

Historia de una adopción: El ICAA y la ECAI

El ICAA es el organismo perteneciente a la Generalitat que se encarga de los temas relacionados con las adopciones. Cuando estás interesado en el tema, solicitas una cita y te hacen entrega de la documentación inicial (que se puede encontrar en la web), con unos dossier por país, que tu puedes estudiar para elegir el país de origen (hay gente que lo tenía muy claro, nosotros no). Si sigues interesado te convocan a una reunión con más gente, donde te explican el proceso legal de la adopción internacional. Hay webs con mucha información y no me extenderé con esto. Allí te comentan que dependiendo del país se debe hacer con una ECAI pero otros te permiten hacerlo por libre.


Las ECAI son entidades sin ánimo de lucro que están certificadas por la Generalitat (en este caso) y por el país de origen, para hacer de intermediadoras en el proceso de adopción. Acostumbran a contar con una cierta infraestructura en el país de origen (las hay que incluso financian y dirigen los orfanatos, sobretodo las de África) que suele ser abogados, traductores, y ya cuentan con contactos en el país.

Si bien es cierto que hacerlo directamente con el país es posible en muchos casos, yo no lo recomendaría, a no ser que se tenga mucha familiaridad con el país, se domine extraordinariamente bien la lengua o se tengan muchos contactos. ¿Es más barato? Sí. Pero la sensación de seguridad no es la misma, a pesar de que la ECAI no se compromete a nada más que a intermediar.

Una vez se ha estudiado los dossiers de los países, hay que elegir uno (o varios) e ir a las reuniones de la ECAI correspondiente. En nuestro caso fuimos sólo a una, pero porque el filtrado fuerte lo habíamos hecho con la documentación inicial.

Inciso:


Si estáis interesados obtened la documentación más reciente del ICAA (o el organismo correspondiente en vuestra comunidad) y realizad un filtrado serio (y os digo una cosa, el listado del ICAA es muy bueno seáis de donde seáis, el catalán no es tan diferente del castellano). Si veis que en un país no cumplís el perfil (no estáis casados, o no lo estáis por la iglesia, o la edad, etc) descartad y seguid adelante. Hay muchos países, y lo que a nosotros nos puede parecer racional a ellos no. Son ellos los que definen a quien entregan a sus ciudadanos (unos ciudadanos que ellos son incapaces de cuidar, por otra parte) y ellos ponen las normas. Encabezonarse inicialmente en un país no es buena idea.
En la ECAI te cuentan la situación del país, porqué tienen niños para adoptar, en que estado de salud se encuentran, como son los orfanatos. Hacedles caso. No os fieis de la información que veáis en Internet, no es de primera mano y puede llevaros a errores.

Cuando has decidido el país (o sin haberlo decidido, pero esto no atrasa más de una semana) viene el tema de la idoneidad.

8 meses después…

Una vez te han dicho que eres idóneo te pones en contacto con la ECAI. Les preguntas que documentación vas a necesitar. Dependiendo del país va desde cosas relativamente sencillas (ingresos, penales, alguna foto, certificados médicos) hasta otras para nosotros absurdas (como una carta de un sacerdote católico diciendo que eres buen crsitiano). Hay de todo en el mundo, y por cierto, ese es un criterio válido a la hora de descartar países.

Cuando tienes toda la documentación lista, la llevas a la ECAI para formalizar el contrato. Si es seria lo harán muy bien, si no lo es tanto… Y dependiendo de cómo vaya el tema os pedirán un primer pago (o todo junto, depende de la ECAI).

Queda feo hablar de dinero, pero por lo que hemos visto el tema ronda los 10.000 € (por arriba) sin contar viajes al país, que corren de tu bolsillo.

Y entonces, como he dicho más arriba:

Hoy me siento como el primer día del resto de mi vida. Ayer iniciamos (con mi mujer) el proceso de adopción de un niño (o niña) en Bulgaria. Digo que lo iniciamos ayer (firmamos el contrato con la ECAI), pero no es estrictamente cierto, ya que antes pasas por las manos de la Generalitat, que lo retrasa y embrolla todo, con el maldito certificado de idoneidad (ahora os hablaré de él). Los que nos conocéis sabéis que hace un par de años hubo un embarazo que no llegó a término, pero la adopción requiere de mucha más reflexión, el embarazo (al menos cuando no requiere intervención ajena) es mucho más natural, no requiere (o a nosotros no nos requirió) una reflexión profunda sobre lo que eres, sobre a dónde vas, sobre si en tu vida cabe un niño, sobre si vas a ser buen padre. Supongo que esos miedos se producen con el parto, o van apareciendo poco a poco.

Historia de una adopción: El resultado de la idoneidad

Cuando sabes que te van a dar el resultado de la idoneidad, te pones nervioso. Le das mil vueltas a la cabeza, pensando en si lo que dijiste era correcto, pensando en si habrá algo que no les habrá gustado de ti, de tu pareja, de tu casa, de tu vida. Piensas hasta si deberías haber tenido más fotos colgadas de tus sobrinos, de tus padres.


Tienes miedo. Y por mucho que intentas racionalizar no estás tranquilo. Piensas que si una pareja joven, con unos ingresos razonables, ambos con carrera universitaria, proyección profesional, un piso no enorme pero mono, sin grandes dramas con las relaciones familiares, no es idónea, quién lo será. Pero siempre te queda ese rincón de tu mente llena de inseguridades. Además, si se te cierra esa puerta, probablemente se te cierre la posibilidad de tener hijos, ya que la biología no acompaña.

Y finalmente te dan el resultado. Eres apto, y recomiendan un niño de tal franja de edad, te dan todos los parabienes y te dicen muy ufanos que están dentro de los seis meses prometidos (justito) y que todo va para adelante. Te preguntan si has ido a la ECAI correspondiente, te recomiendan que te pongas en contacto con ellos, etc.

Mentira.

Desde esa entrevista hasta que te llega la copia del informe a casa pasa un mes, o mes y medio. Dentro del sobre viene un papelito que hay que rellenar y entregar en el ICAA. Tengo la suerte de trabajar delante, pero todo el mundo no puedo organizarse para hacer eso rápidamente. Luego pasa un mes y medio hasta que le llega el informe a la ECAI. Porque claro, las navidades están en medio, y si no el verano. Señores, en un periodo de seis meses seguro que o caen navidades o cae verano por en medio, organícense mejor.

O sea que desde que entregas los primeros papeles en el ICAA, hasta que te llaman pasa un mes. Ahí empiezan a contar los seis meses, que agotan, y luego dos o tres meses más hasta que llega a la ECAI. En total 8-9 meses, en los que estás parado porque no puedes hacer nada más con el país hasta que no tengas el certificado.

Y luego para la ECAI

Historia de una adopción: Las entrevistas

Después de ese curso (lo que dan dos días de sí) te llaman para una entrevista personal, con tu pareja, para ver si has asimilado lo que te han contado. Antes de seguir un inciso:


Amigos psicólogos:

1- no defendáis vuestras opiniones como si fueran certezas matemáticas, si luego vais a decir (o se os va escapar) que hay diferentes corrientes de opinión. La verdad no es opinable.

2- Si supierais lo fácil que es decir lo que queréis oír cambiaríais de trabajo. Al minuto siguiente de salir de los dos días de curso, sabía que esperabais de nosotros, qué queríais que os dijéramos. Y lo hicimos: relaciones con los padres, con el mundo en general…

3- Si vuestro trabajo real, el que os importa, es hacernos entender la complejidad de la adopción, eso sí lo habéis conseguido, felicidades (en serio). En mi opinión es de lo poco que os deberíais preocupar. Siento las dificultades de ese niño, las entiendo perfectamente.
Después de esta una tercera entrevista donde te preguntan por tu vida, tu infancia, la relación con tus padres, etc. Esta es para mí la más absurda (no se me ocurre otra palabra mejor). Si no me llevo bien con mis padres (afortunadamente la cosa mejoró desde que me independicé) ¿me inhabilita eso para ser un buen padre? ¿No es posible que haya aprendido de sus errores? Quizá sería mejor estudiar como soy actualmente, no como fui de niño, pero bueno, supongo que según corrientes… De esta es posible que haya más de una.

También te hacen una visita en casa, ven donde vives, como vives, donde planeas instalar al niño, te preguntan por tu trabajo, por tu horario, tus ingresos, etc. Y permitidme otro inciso:

Los ingresos. Estamos de acuerdo en que llevar a alguien del fuego a las brasas no es buena idea. Y sacar a un niño de una situación de penuria a otra tampoco. Pero sólo se preocupan por tus ingresos anuales, no de tu balanza de gastos. Por resumir. Si yo gano 2000 al mes pero pago 1000 de hipoteca (ni una cosa ni la otra) me quedan 1000 limpios. Si tengo un piso heredado de mis padres (no, y que tarde) y gano 1000, me quedan 1000. Pues eso no importa, en el primer caso sería un candidato idóneo, en el segundo no (o tendría que presentar 100 papeles)

Además, ¿quien sabe el horario que va a hacer dentro de dos años? ¿Alguien tiene el trabajo asegurado en los próximos cinco (descontando a funcionarios, claro)?

Por fin, una última entrevista de cierre, y cuando pasa el tiempo, te llaman para decirte el resultado.

Historia de una adopción: El certificado de idoneidad

Debo decir que lo veo necesario, diría que imprescindible para afrontar una adopción con éxito. Porque no sólo te estudian (como persona y como pareja) sino que te estimulan a plantearte cosas sobre tu futuro hijo. Te lo acercan. Y eso es doloroso a veces, ya que una pareja cuando inicia los trámites para una adopción, ya lo hace con la necesidad de cubrir el hueco de ese niño que se empeña en no llegar. Ya tienes ganas de ver a ese niño, de amarlo, de darle todo el cariño que pueden dar unos padres. Y eso siendo nosotros muy jóvenes para lo que se veía ahí (contad de 37 años para adelante, nosotros sólo 32). Para los padres adoptantes mayores, el efecto psicológico debe ser devastador.


Todo empieza con una charla de dos días con varias parejas (y gente sola) en un gabinete psicológico autorizado por la Generalitat para hacer este proceso. Como si fueran funcionarios, pero las oficinas son más bonitas. Necesariamente (en Catalunya al menos) debe ser entre un viernes (todo el día) y la mañana del sábado. Supongo que es una manera de probar si los padres están comprometidos, pero de verdad, no hace falta. Vamos a ir, hemos pagado alrededor de 1.000 euros para ello, no hace falta pedirnos que faltemos un día al trabajo, ni disponer de nuestro tiempo como si no valiera nada. Somos “el cliente”, aunque eso en la administración pública no significa nada. Y sí, estoy dispuesto a dedicarle a mi hijo todo el tiempo que haga falta, pero, probablemente, ese niño aún no haya nacido, es más, seguramente ni habrá sido concebido. No necesitan putearnos, más de lo que cada uno pueda estar de por sí por no ser capaces de concebir un hijo, cosa que la gente de tu alrededor hace alegremente.

Pero hablaba de esos dos días. Debo agradecer (dejando de lados temas de horarios) a Cel Obert la aproximación que nos hicieron al tema de la adopción. De allí saqué varias ideas, pero algunas más claras que otras.

La idea cero, la que debe pesar sobre todo es que lo más importante aquí es el niño. No estás comprando un juguete, estás adquiriendo la máxima responsabilidad posible con una persona indefensa que viene de pasarlo muy mal. Eso es lo más importante. Y después:

En primer lugar, no nos hacíamos una idea de lo que representa la adopción, y los problemas que puede tener para el niño. Tendemos a pensar que una persona a la que llevan a un sitio mejor debería estar agradecida, pero nada más lejos de la realidad. Aunque sea un desastre el orfanato es la única casa que conoce. Siente que le han abandonado dos veces (su madre, los que le cuidaban en el orfanato) y tiene un miedo mortal al tercer abandono.

En segundo lugar, el niño está herido. No hablo de heridas físicas que son, en nuestro entorno privilegiado, solucionables. Hablo de heridas emocionales, hablo de que por muy pequeño que sea un niño cuando lo adoptan, siempre va a tener el vacío que le dejó el abandono de su madre (de los padres hablaré ahora). Esa herida la va a tener siempre, y no se gana nada ocultándola, se debe ventilar para que cicatrice. Hablo de que, por muy bien que lo hayan tratado en la institución en la que esté, su desarrollo emocional va a ser el de un niño menor. Hablo de que cosas como comer solo, dormir muchas horas o ser autónomo, que en un hijo biológico nos gustarían mucho porque significan que se ha hecho mayor, en un hijo adoptado son indicativos de problemas. Recuerdo con estremecimiento un video que nos pusieron. Allí se veía, en un orfanato, a una niña negrita de unos tres años tapar con una manta raída a un niño de unos cinco. Lo que si lo hace mi sobrino me hubiera arrancado una sonrisa, me heló la sangre. Ese gesto indica la soledad, la falta de afecto y el despego que sufren estos niños.

En tercer lugar, mis queridos lectores masculinos, os podéis dar por jodidos, no valéis nada. Exagero, obviamente, pero debéis saber que el proceso de vinculación emocional se produce esencialmente con la madre. Gran parte de los dos días gira a partir de este hecho, que es maravilloso y descorazonador a la vez. El padre es necesario para dar apoyo, pero ese proceso mágico (similar al que se produce cuando se da el pecho) nos está vedado. Como sabéis, soy un poco cínico, y le hice el comentario de “no valemos nada” a la psicóloga. Lo negó rotundamente, escandalizada, y le recomendé que en las próximas reuniones le dieran un poquito más de valor a los padres, que también existíamos.

Poco a poco te vas dando cuenta como todos los que estamos allí abrimos la mente a una nueva realidad. No vamos a traer a un niño sano. Vamos a tener un niño herido, con unas heridas que no podemos ver si no estamos muy atentos, y que no está acostumbrado a depender de nadie, pero que necesita (y no puede) depender de nosotros.

Historia de una adopción: Algunas reflexiones

Escribí esto hará una semana. Lo hice porque necesitaba volcar al papel todo el cúmulo de sensaciones que me produjo el paso delante de la adopción. Sí, es cierto que llevamos varios meses con ello, como ya contaré, pero ignoro porqué, el hecho de firmar el contrato me dio la impresión de ser un hito muy importante. El documento tiene el valor del momento, aunque supongo que hay muchas cosas que se pueden mejorar, pero lo voy a dejar tal cual. No me importa tanto cómo lo dije, sino lo que dije.


Empezamos…

Hoy me siento como el primer día del resto de mi vida. Ayer iniciamos (con mi mujer) el proceso de adopción de un niño (o niña) en Bulgaria. Digo que lo iniciamos ayer (firmamos el contrato con la ECAI), pero no es estrictamente cierto, ya que antes pasas por las manos de la Generalitat, que lo retrasa y embrolla todo, con el maldito certificado de idoneidad (ahora os hablaré de él).

Los que nos conocéis sabéis que hace un par de años hubo un embarazo que no llegó a término, pero la adopción requiere de mucha más reflexión, el embarazo (al menos cuando no requiere intervención ajena) es mucho más natural, no requiere (o a nosotros no nos requirió) una reflexión profunda sobre lo que eres, sobre a dónde vas, sobre si en tu vida cabe un niño, sobre si vas a ser buen padre. Supongo que esos miedos se producen con el parto, o van apareciendo poco a poco.

Sin embargo, el estudio de idoneidad (y los cursos que van asociados a él) te hace plantearte muchas cosas. Por cierto, cuando hablo de que esto lo embrolla no lo hago en contra de ese estudio. No, es necesario (ahora os cuento), pero lo que es indignante es la falta de respeto para los tiempos que ellos mismos se ponen. Si tengo seis meses para tener el resultado son 6 meses. Ni verano por en medio, ni navidades ni nada. Desde que presento los papeles hasta que puedo tramitarlo con la ECAI tienen que pasar 6 meses, no 10. Pero con la burocracia hemos topado, amigo Sancho.

Y sin embargo os voy a decir una cosa. No creo que haya niño más deseado que un hijo adoptado, ni en el que se hayan puesto esperanzas y anhelos durante tantos años. El problema igual es saber estar a la altura como padres, porque al niño no se le puede pedir nada.