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19 abr 2016

Armada de Ernest Cline

Veamos.
Armada, de Ernest Cline, autor de Ready Player One (de ahora en adelante RPO). Se puede encontrar en amazon, por ejemplo, aquí
Ahí pone la sinopsis que el autor ha querido desvelar, por lo que no entraré en spoilers. Va de videojuegos, OVNIS y adolescentes de familias desestructuradas. Casi como RPO, pero sin los ovnis.

La primera pregunta si has leído RPO, ¿es tan buena?
No, no lo es.

¿Es mala entonces?
No, no es mala, es entretenida y se deja leer, es más, se puede devorar en 2-3 horas sin problemas. No hay nada que te impida seguirle el ritmo.

¿Pero?
Pero no es RPO. Quien quiera ver la continuación del mundo virtual allí descrito (no, no me acuerdo como se llamaba) no trata de eso.

Pero eso no debería ser problema, es otra historia.
Efectivamente, ese no es el problema. Aunque RPO acaba bien, como no puede ser de otra manera, tiene varios giros de guión interesantes, situaciones tensas, los protagonistas asumen riesgos…  Aquí la historia, aunque te mueve de un sitio a otro, no te sacude. Todos (los protagonistas) son demasiado buenos, todos tienen demasiada suerte, todos cumplen sus objetivos.

¿Entonces?
No logras empatizar con el protagonista. Te plantea que el protagonista es  un adolescente de 18 años que no ha conocido a su padre, obsesionado con él, y con problemas de control de ira. Y al mismo tiempo es un fiera en el videojuego en cuestión, cuando para este tipo de software es muy recomendable tener un gran autocontrol, validar situaciones, no lanzarse a locas… Alguien que está en el topten mundial debería ser capaz de controlarse mejor.

¿Pero la historia funciona?
A medias, como ya he dicho es previsible y poco original. Además hay una cosa que no me ha gustado. Parece ser que uno de los problemas que han tenido con la adaptación al cine de RPO es el número de marcas que se dicen. Como supongo que el autor legítimamente ha decidido que quiere vender esta para el cine, ha reducido en Armada ese tema a la mínima expresión. No conecta tan bien. Porque en RPO si no te gustaba pacman te podía gustar “Juegos de guerra” o “los caballeros de la mesa cuadrada”, pero aquí…

¿Entonces lo recomiendas?
Si te dejan el libro y  tienes un par de horas en las que no quieres pensar en nada, pues sí, adelante. SI lo tienes que comprar no lo tengo tan claro. Y si es el único libro que vas a poder leer este mes, pues no te lo aconsejo. Revisita los clásicos de la ciencia ficción (Asimov, Clarke, Heinlein) otros autores clásicos y menos conocidos (Pohl, Ursula K Le Guin, Vance,   Olivia Butler…) o los de la nueva hornada.

Recomendación,  Ciencia ficción. Nueva Guía de lectura de Miquel Barceló. De ahí puedes sacar cientos de títulos que valen la pena.

1 abr 2015

De utopías: Leyes de mercado (Richard Morgan, 2006)



Permitidme primero un inciso:

A aquellos que no seáis de Barcelona, probablemente no os suene la librería Gigamesh. Valga decir que  se define a sí misma como “Vicio y subcultura”, o sea que bien.
Su propietario y alma mater, Alejo Cuervo, es un frikazo de aquellos de impresión, y además es un visionario. Fue quien compró los derechos para España de la saga Canción de hielo y fuego (Juego de Tronos), y recientemente ha credo la librería digital lektu, que es el sueño húmedo de cualquier aficionado a la fantasía y ciencia ficción. Libros a un precio razonable, sin DRM, y una plataforma para los autores que quieren dar a conocer su obra, ya sea con pago social (te descargas el libro y a cambio lo dices en tu timeline) e incluso con "paga lo que quiera".
Bien, este señor ha sacado un librito que se llama Exegesis (que por cierto se puede descargar de manera gratuita en lektu), con  artículos varios muy interesantes y una pequeña joya, una lista de libros que cualquier biblioteca debería tener.
De esa lista sale este libro que voy a comentar. Y creo que saldrá alguno más, porque es apasionante.


Y sin más…
Leyes de mercado, de Richard Morgan, publicada el año 2006.
Imaginemos una sociedad en la que los ejecutivos son estrellas mediáticas, que se sabe y alaba que quitan y ponen gobiernos para mejorar las inversiones, y que la manera de ascender en las empresas (y obtener contratos) es matar a tus rivales en la carretera, al mejor estilo Mad-Max.
Imaginemos que un recién llegado, con sangre fresca en las ruedas es contratado por la empresa de mayor éxito, y por lo tanto la más agresiva y violenta….
Realmente la  historia principal es en sí bastante previsible (pero muy bien contada). Un protagonista recién ascendido que tiene ganas de comerse el mundo, una mujer que lo quiere mantener ligado a la ética, y un sistema pensado para sacar el máximo provecho cuanto más agresivo seas. Los conflictos son inevitables, y en ello se basa la historia principal (que vale mucho la pena).
Pero prefiero centrarme en la sociedad distópica  que se presenta en esa novela.  La historia se centra en Londres, pero podemos suponer que lo mismo pasa en otros países, menos en el norte de Europa.

La ciudad
Se ha producido un crack bursátil, uno más, y parte de la sociedad ha sido abandonada a su suerte en las zonas, unos barrios marginales que ahora son la norma. No hay servicios, ni policía (miento),  y la delincuencia es el pan nuestro de cada día. La ley la imponen las bandas.
Tenemos también otros barrios para los ricos y poderosos, tranquilos, protegidos, con su policía privada, que protege las fronteras y sus carreteras solo para ellos.
Los trajeados pasean por las zonas impunemente (especialmente para irse de fiesta, pillar drogas, etc)  armados, y si tienen cualquier problema (o se sienten mínimamente amenazados) basta con que maten a quien les ataca.  Si ese hecho se produce aparece la policía (¿recordáis que he dicho que mentía?) y remata a los que no estén del todo muertos. Además, si alguien de las Zonas ataca a la élite, pueden desahuciar a su familia como represalia. Es la ley.
El trabajo
¿Sabéis lo que es la City de Londres? Bien, pues imaginad lo mismo pero con algunos pequeños cambios.
Los ascensos se consiguen matando a los competidores, igual que los contratos. Para ello se compite en las carreteras, con coches de ejecutivo fuertemente blindados. En el momento en el que hay un duelo, la carretera se cierra para facilitar la competición, que por supuesto se retransmite en directo.
Se les puede quitar de en medio simplemente (siempre en la carretera) y de manera aséptica, pero no está bien visto, hay que “volver con la tarjeta ensangrentada, hay que mancharse las manos”.
La leyes
Buen chiste. Hay muchas leyes, pero son para los de las zonas. La élite las tiene, claro. Y debes atenerte a ellas. Hasta que ves que el mejor curso de acción es desobedecerlas y entonces lo haces. Y si sale bien creas un precedente.
Hay que ganar, sea como sea.
La ONU
Otro chiste. Existe, pero ningún gobierno poderoso la apoya, y en algunos casos hasta la combate. No existe un control internacional, no existe nada parecido a la compasión.  Lo intentan pero les es imposible luchar contra ellos.
 En resumen:
Una sociedad despiadada, un joven recién llegado con algún escrúpulo  y mucho dinero de por medio. ¿Qué puede salir mal?

1 abr 2014

Un mundo feliz (2)



En primer lugar, si alguien no ha leído las entradas anteriores, debe empezar por aquí y luego seguir por aquí.
En segundo lugar mis disculpas. Una sobrecarga de trabajo y mi próxima paternidad me ha tenido muy ocupado.
Empecemos,
En primer lugar debemos definir exactamente qué es una utopía y una distopía. Si no nos ponemos de acuerdo en eso no puede haber debate, porque partiremos de definiciones diferentes. Tampoco la definición puede incluir elementos subjetivos (no podemos juzgar si algo es bueno o malo en su definición).
Es decir, debemos describir tanto utopía como distopía como una forma de mostrar la sociedad (el reparto de la energía disponible del que hablaba en mi primer post). Luego se deben usar criterios objetivos para definir si es una u otra.
No puedo estar de acuerdo con la definición que da Sara:
Siendo ambas críticas feroces a una realidad presente, su principal diferencia radica en la imposibilidad de la primera frente a la viabilidad de la segunda. La utopía se entiende como inalcanzable, la distopía se interpreta como la posible culminación de una tendencia real. La sociedad distópica guarda inquietantes similitudes con la sociedad sobre la que pretende advertir. La sociedad utópica resulta ser todo lo contrario
No hay imposibilidades, sólo malas implementaciones. Tampoco estoy de acuerdo con lo siguiente:
¿Por qué es la utopía inalcanzable? La sociedad utópica no tiene fisuras, ahí radica su imposibilidad. La utopía no admite errores. Es perfecta, idílica. Un solo ciudadano descontento termina con la utopía.
Dentro de la definición de utopía, debe forzosamente estar la supervivencia de la sociedad utópica. Si no, no es utopía, es una simple idea feliz, una pura masturbación intelectual. Una utopía, con su diseño de sociedad debe incluir los mecanismos encaminados a garantizar su permanencia en el tiempo. Si un solo ciudadano termina con la utopía no lo es.
Hablamos de definiciones actuales, no podemos pensar en el teléfono como aquello que invento Antonio Meucci,  teniendo los teléfonos que tenemos ahora. La definición de utopía (así como la utopía misma) debe evolucionar.
Pero para Tomás Moro esa evolución era anatema en sí misma, ya que por influencia de la sociedad en la que vivía le hacía ver una sociedad estática como el mayor bien posible. No lo es (o no necesariamente).
En ese aspecto, podemos recordar la Gaia de Asimov. Un organismo vivo que incluye a todo el planeta, donde todo está en equilibrio armonioso.  Una de las mayores pegas que le ve el protagonista a la hora de tomar una decisión es que un organismo así tendrá una evolución muy lenta.
La sociedad distópica, sin embargo, provoca esa infelicidad. No en vano, cualquier sociedad distópica se basa en el control de los individuos. En la distopía se ha de impedir que el ciudadano se rebele, en la utopía el ciudadano no desea rebelarse en ningún caso. Sin excepciones. 
Tampoco estoy de acuerdo con esto. En la sociedad utópica debe haber mecanismos para tratar la rebelión de elementos internos. Debe ser elástica o se rompe (y volvemos otra vez al punto de que si se rompe no es una utopía).
Y en cuanto a que en la utopía el ciudadano no desea rebelarse, no es cierto. La presión social no se lo permite, y el condicionamiento del sistema (la educación donde se enseña a ser ciudadano), tampoco. Por lo tanto es igual de condicionado, la única diferencia es el método.
Y en cuanto a un mundo feliz:
Pero su mayor similitud es también su mayor diferencia. Moro nos propone un sistema igualitario, de libre albedrío y equitativo. Huxley, por el contrario, nos habla de un sistema de castas en el que el comportamiento humano ha sido condicionado desde la concepción. La felicidad de los utopianos es innata, la de los fordianos prefabricada. 
El sistema de Huxley es igualitario y equitativo (todo el mundo tiene las mismas posibilidades en su concepción, sólo el azar lo condiciona), tiene libre albedrío dentro de sus capacidades (ese límite lo tiene también en la Utopía de Moro, sólo que el límite es innato y no desarrollado, tanto da). SI la felicidad se produce artificialmente o no, es igual, produce felicidad que el que la recibe percibe como genuina. A una persona que está deprimida y se le colocan electrodos en el cerebro para estimular una zona, consiguiendo que pueda ser feliz, le da igual si la felicidad es artificial o no.
Los ciudadanos de Utopía son genuinamente libres, sin embargo, en Un mundo feliz dicha libertad no existe. Toda respuesta a cualquier estímulo ha sido creada artificialmente en una sala de condicionamiento pavloliano. 
Cualquier educación se produce por condicionamiento. En contra de la teoría del buen salvaje, el hombre necesita límites. Y no hay manera natural de ponerlos.  Y, volvemos a lo hablado anteriormente, seguramente ahora si tuviéramos que diseñar un mecanismo de educación para UN MUNDO FELIZ sería diferente, recordemos la época en la que fue escrita. Ahora se haría mediante psicología o PNL,  la diferencia es que parece menos dañina que la mecanicista. En el fondo es igual.
Señala Radurdin la posibilidad del exilio que nos proporciona Huxley en Un mundo feliz. Aunque a priori pueda parecer una salida para aquellos que no comulgan con las estrictas normas de la sociedad fordiana, lo cierto es que más que una alternativa, las islas son un castigo. Extraigo dicha conclusión de la conversación que, en el capítulo XVI, sostienen Bernard y el Interventor
Aquí Sara me hace una pequeña trampa. Es cierto que Bernard se queja, pero Bernard es un quejica, un Woody Allen muy pelmazo. Helmholtz no se queja tanto:
-Así es como pagué yo. Eligiendo servir a la felicidad. La de los demás, no la mía. Es una suerte -agregó tras una pausa- que haya tantas islas en el mundo. No sé cómo nos las arreglaríamos sin ellas. Supongo que los llevaríamos a la cámara letal. A propósito, Mr. Watson, ¿le gustaría un clima tropical? ¿Las Marquesas, por ejemplo? ¿O Samoa? ¿Acaso algo más tónico?
Helmholtz se levantó de su sillón neumático. -Me gustaría un clima pésimo -contestó-. Creo que se debe de escribir mejor si el clima es malo. Si hay mucho viento y tormentas, por ejemplo...
El Interventor asintió con la cabeza.
-Me gusta su espíritu, Mr. Watson. Me gusta muchísimo, de verdad. Tanto como lo desapruebo oficialmente. -Sonrió-. ¿Qué le parecen las islas Falkland?
-Sí, creo que me servirán -contestó Helmholtz-. Y ahora, si no le importa, iré a ver qué tal sigue el pobre Bernard.
Helmholtz, al contrario que el interventor, valora su arte, y decide deciarse a ello. Y en realidad la sociedad no se opone.
La lectura de "Un mundo feliz" enfrenta al lector con su realidad. Huxley pretendía alertarnos sobre los peligros de la industralización (seres humanos siendo producidos en cadena, Ford convertido en una deidad) mediante la exageración de una realidad ya existente. La sociedad fordiana es una posible consecuencia de lo que sucedía entonces (y hemos podido comprobar que Huxley no iba tan desencaminado. No es, por tanto, una utopía ya que, bajo mi punto de vista, dista mucho de ser idílica o, incluso, imposible.
Como soy un tecnólogo convencido, y la industrialización no es más que otra etapa de la evolución tecnológica, no tengo ningún reparo en afirmar que una sociedad basada en esos principios me parece correcta y liberadora, siempre suponiendo límites energéticos. Si se lima un poco (se hace menos histriónica), puede ser un utopía perfecta.
Pero claro, eso es porque siempre me he visto como Alfa, en mis islas.

25 feb 2014

De Utopías y Un Mundo Feliz

Veamos:
Me he liado yo sólo.  Estaba escuchando la biblioteca de Trántor, un gran podcast del amigo @M4ugan sobre 1984. Y comentaron algo sobre Un mundo  feliz. A mí, UMF cada vez me parece menos una distopía, y así se lo dije. E iniciamos un debate por twitter, junto con Greenpeeptoes. Como no es el sitio más adecuado para desarrollar una idea, me comprometí a hacer una entrada en mi blog donde justificara porque UMF no me parece una distopía (al menos en el sentido estricto).
El problema es que cuanto más intento darle bases a la cuestión, más se complica. He pasado en mi mente por Solaria, por Mundorío, por Elysium… Entre eso y mi futura paternidad voy un poco liado.
O sea que no sé si este va a ser un solo post tremendamente denso, o vamos a tener una serie. Hace tiempo que no escribo nada, pero cuando arranco la cosa se densifica.
Capacidad del planeta para albergar vida.
Empecemos por el principio. Al fin y al cabo, la vida es simplemente una cuestión de Energía.  Como decía Asimov en uno de sus relatos se sabe cuánta insolación llega a la tierra cada año. Con ello se puede sacar la cantidad de energía disponible (llámalo X). Descontamos X’, que es la cantidad de energía  que necesitan los organismos no humanos (ese número da igual, podemos considerar que es 0 o el 80%, a efectos de cálculo) Eso nos da E= (X-X’). Si a cada ser humano se le asigna una cantidad de energía Y (que no incluye solo sobrevivir, sino todo el gasto energético asociado a la vida en sí mismo, transporte, vivienda…), tenemos que la tierra puede soportar H humanos (E/Y).
Podemos considerar las fuentes energéticas que ya existen en la tierra, etc, pero esas no durarán eternamente, por lo que las consideraremos reservas para asumir cambios puntuales.
H=E/Y
Dado que  E es fija, podemos ver que un aumento de Y comporta una disminución de H, y un aumento de H implica una disminución de Y. Hasta aquí entiendo que estamos de acuerdo. Que la E sea fija tiene otro efecto inquietante. Este es, que la humanidad se convierte en un juego de suma 0. Es decir, lo que uno gana de más lo pierde otro (u otros)
La sociedad es un manera de repartir esa energía E. Nos indica cómo se distribuye, en base a qué criterios. En general tenemos un triángulo, donde unos tienen más, en la punta, y otros tienen menos, en la base. Recordemos que el área del triángulo será siempre la misma, porque la E es constante.
En esta configuración hay una parte  que está en la base, que se ocupa de los trabajos menores (los menos rentables energéticamente hablando), y conforme se sube en el triángulo se obtienen mejores eficiencias entre la energía aportada y el trabajo realizado*.
A priori en la punta deberían estar los que mejores resultados obtienen. En general, en las sociedades los problemas vienen de la gente que está en la base, que quiere subir en la pirámide (creo que se llama permeabilidad social). Algunos lo consiguen, otros no, pero es una fuente de conflictividad, que tarde o temprano acaba dañando la sociedad.
*Ejemplo tonto: Un ingeniero que diseñe una manera más eficiente de obtener energía, aporta más que un millón de personas haciendo la limpieza (en eficiencia, no hablamos de dignidad personal). Son trabajos necesarios, pero no aportan lo mismo.
Sociedades distópicas posibles
Dado que la ciencia ficción se ha ocupado de estos temas (a veces como eje central del argumento, a veces como ambientación), veamos algunas posibles configuraciones. No me preocupa especialmente ser preciso (no soy sociólogo) porque en caso, por ejemplo, de una élite dominante tanto me da que sea un rey, un consejo de nobles o una religión. En general cualquiera de ellas puede generar distopías:
  • Élite dominante: Hay una oligarquía que controla los recursos y su distribución. Se puede hacer de varias formas:
    • Con una masa humana esclavizada: Elysium (por citar algo reciente, y muy visual). Para conseguir eso se debe tener a una gran parte de la población bajo un yugo. Esto se consigue mediante la violencia, y la posibilidad de una rebelión está siempre presente (Los juegos del Hambre). Se podría parecer a UMF, pero hay diferencias que luego trataremos.
Es un triángulo con poca punta y mucha base.


    • Con una sociedad robotizada: Para referirnos podemos hablar de la sociedad de los Espacianos (o Espaciales, depende de la traducción) de Asimov. El problema que genera este tipo de sociedad es el estancamiento (sobretodo debido al aumento de longevidad asociado a la vida cómoda) como desaparece el elemento competitivo (que sí está presente en la anterior). La sociedad degenera. Volvemos a encontrarnos con el límite E, por lo que, llevado al límite tenemos la sociedad de Solaria. Es la libertad plena. Si consideramos  la libertad como el máximo bien, es la mejor sociedad posible.
Igual, pero la base es robótica, con lo que, dado que la energía es la misma, la población humana debe descender. E es mayor, por lo que H debe disminuir.


  • Democracia (para un cierto valor de democracia): Es la menos mala de las posibilidades con las que hemos jugado los humanos (o eso parece) sólo tiene el problema de que todo el mundo no parte de la misma base. Hay gente que tiene dinero de nacimiento, o mejores aptitudes para la  política, especialistas en manipulación de masas. Y hay democracias que lo parecen pero no lo son.
    • Partid único (Comunismo / fascismo): A través de la manipulación de las masas se llega al resultado de que hay un solo partido posible (1984, etc). Todo se articula alrededor del partido (o de la religión, tanto da), y la disidencia es tremendamente peligrosa. Ellos deciden como se reparte la E entre todos, pero reservan para ellos la mayor parte. Es una sociedad competitiva, pero abocada al fracaso.
En este caso la punta es algo más amplia, pero sigue deformada.
    • Democracia participativa: Como vemos los problemas que tiene en nuestro propio país no hay que extenderse mucho más. Como ejemplos Sci-FI, pongamos Star wars.  También podemos recordar la sociedad de castas de la Tierra de Asimov.
En este caso se parece más a un trapecio.


  • Anarquismo: Es la libertad total. Supone la igualdad entre todos los hombres y mujeres. Se supone que se reparte E entre todos los ciudadanos por igual, y estos no tienen que preocuparse más que de desarrollar su intelecto. Pero como ejemplo de donde nos lleva eso, tenemos la saga del Mundorío (Philip K. Farmer). Es bastante desconocida (la verdad es que a partir del tercer libro desbarra bastante), pero plantea el siguiente escenario (A vuestros cuerpos dispersos. Primer libro): toda la humanidad es revivida en un planeta, que está conectado a través de un río. A cada ser humano se le da un cilindro que se recarga diariamente, donde tiene todo lo que necesita para comer y vivir. Por lo que, idealmente, no debería haber conflictos… Leed los libros.
En este caso tenemos un rectángulo, pero no suele funcionar mucho tiempo.


Un mundo feliz.
¿Por qué digo que UMF no es una distopía? Soy consciente de que voy en contra de la opinión generalizada, pero analicemos la cuestión con cuidado.
¿Qué es una utopía?
Según la wiki:
En general, se puede definir una utopía como un Estado imaginario que reúne todas las perfecciones y que hace posible una existencia feliz porque en él reinan la paz y la justicia. En Utopía hay un importante componente ideal, surgen de los defectos de la sociedad y se basan en las posibilidades de cambio y transformación que ésta tiene en cada momento. Las utopías hunden las raíces en la realidad más auténtica y concreta, aunque sea para criticarlas e intentar transformarla en una cosa mejor.
¿Qué es un distopía?
Otra vez según la wiki:
Una distopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma.
Vemos que ambas definiciones son subjetivas, es decir, lo que a unos puede parecer utópico a otros no se lo parecerá.
Pero intentemos objetivar. M4ugan da en el podcast una definición:
La utopía:
  • Garantiza la supervivencia de una manera digna.
  • Busca la felicidad de sus habitantes
  • Minimiza la intervención estatal.
En el caso de Un mundo Feliz, tanto el punto 1, como el 2 como el punto 3 se cumplen. Se busca la felicidad de la sociedad (ahora hablaremos de eso), y la intervención estatal es mínima. Si bien es cierto que se educa a los ciudadanos (se les adoctrina), ese mismo adoctrinamiento hace que sea innecesaria intervención estatal. Y en todas las utopías hay adoctrinamiento, o no funcionarían. Los ciudadanos tienen que estar satisfechos con su lugar, no puede haber disidencias, o la sociedad no dura. Y eso se hace durante la educación.
Como hemos visto antes, una de las cosas que destruye la sociedad es la competencia por subir posiciones en la escala social. En UMF esa competencia no existe, cada uno tiene sus posiciones marcadas, y no se puede salir de ellas (excepto los Alfas, ya hablaremos de ellos). En UMF eso se consigue mediante la manipulación de las sustancias en el “embarazo”. Actualmente hablaríamos de manipulación genética.
En este caso UMF parece una distopía por el enfoque que le da Huxley.  Por poner un ejemplo, se habla de que no hay viejos, que la gente se mantiene joven artificialmente, y luego mueren de golpe. Y eso se presenta como algo malo ¿Dónde está el problema? Es nuestra visión que valora la vejez como algo positivo. No lo es, no por si misma.
Justícia y Paz.
¿Es ese sistema justo? Pues por mucho que me repugne, debo decir que sí, que lo es. Nadie parte con ventaja por quien sea su padre o su madre, todos son iguales. No depende del dinero que tengas al nacer, es simple azar (la naturaleza es azarosa)
Seamos realistas: Si hace falta un 70% de inferiores (delta, gamma epsilones), un 20 % de betas y un 10% de alfas, hacen falta eso exactamente, y no más. El hecho de escoger aleatoriamente embriones y potenciarlos puede ser repulsivo para nuestra manera de pensar, pero nunca puede ser clasificado como injusto. Es como dice Pratchett, la pavorosa álgebra de la supervivencia (de la sociedad, en este caso).
La sociedad es igualitaria (o al menos puede serlo) entre hombres y mujeres. Ambos tienen derecho a usar su cuerpo como les place. A pesar de ello, a Huxley se le nota un poco la época en la que vive, la mayoría de los responsables son hombres.
La libertad y la felicidad.
Los ciudadanos de un mundo feliz pueden ser libres, perfectamente libres, dentro de su ámbito. Y eso les hace felices, porque ven que encajan perfectamente con lo que son.
¿Y Bernard? Pobre Bernard. Ahí radica en mi opinión lo que hace que un mundo feliz no sea una distopía (y que seguramente Huxley no vio). A los residentes no se les asesina como en 1984, ni se los reprograma. Se los exilia.  Son los únicos que pueden elegir, entre ser lo que son, o ser algo más. Una sociedad no puede soportar que todo el mundo quiera ser algo más, pero unos pocos sí. Y para eso están las islas.
Las islas
Huxley no nos habla mucho de esas islas, pero podemos hacer una serie de deducciones al respecto:
  • Están las mentes más brillantes de la sociedad, los que son capaces de ir más allá de sus límites.
  • Deben vivir con todas las comodidades de la sociedad. De otra forma, siendo como son los más brillantes de la sociedad la podrían destruir
  • Al mismo tiempo debe ser una sociedad altamente creativa, espectacularmente brillante.
  • El gobierno, el que ha diseñado ese sistema, debe venir de algún sitio, de gente muy inteligente que ha diseñado un sistema con una válvula de escape que permite al mismo tiempo alimentar a ese sistema.
O sea, que son un poco el infierno de Woody Allen. Un sitio muy interesante para estar ahí.
Conclusión.
Por concluir de momento (porque espero aportaciones para el debate):
  • Un mundo feliz evidentemente tiene elementos distópicos. Especialmente por la manera en que se hacen las cosas, no por las cosas que se hacen.
  • Pero presenta elementos utópicos, por lo que no es completamente una distopía. A saber:
    • Reparto equilibrado de las posibilidades (dependen del azar únicamente)
    • Minimización de la inestabilidad asociada al deseo de promoción. No existe, excepto en el caso de los alfas.
    • Opciones para aquellos que no quieren estar en el sistema de no estar. O bien en el lado salvaje, o en las islas.
    • La principal preocupación de la sociedad es la felicidad. Todo el mundo (casi)  se siente satisfecho con su vida.
Creo  que con la base de Un Mundo Feliz se puede construir una utopía muy sólida.