31 ago. 2007

Viajes: Italia (I)

Iniciamos ahora una nueva entrada con una crónica de viajes. En este caso el viaje lo realizamos Gemma y yo entre los dias 16 de agosto y 27 de Septiembre, e incluye Roma, Florencia y Siena.

Como todos los viajes, este empezó con un primer paso, pero como todo fue bastante bien (no como a la vuelta), no hablaré de nada hasta el momento en que pisamos el aeropuerto de roma. Después de la espera de rigor a las maletas teníamos al taxista esperando en el aeropuerto. Es un servcio que te facilita el hotel si lo pides, y vale unos 40€. Aunque es posible que puedas encontrar otrs servicios más baratos este tiene la ventaja de que es un precio fijo, por lo que no importa si hay tráfico o el taxista te quiere hacer un tour turístico por la ciudad. No soy muy amigo de tomar taxis desde los aeropuertos, pero llegábamos tarde por la noche y preferí ir sobre seguro. En cuanto al servicio nada a señalar, el hombre fue correcto, nos llevó bien (eso si, volando bajo, como conducen los cabrones). Al llegar al hotel nos pareció algo extraño, ya que (de entrada) parecía más una pension que un hotel, ya que ocupaba el tercer piso de una finca antigua. Hay veces en los que los prejuicios hacen a uno equivocarse, y esta fue una de ellas. El hotel es maravilloso. Las habitaciones son algo pequeñas (especialmente el cuarto de baño), pero está recien reformado y es absolutamente encantador. SI mi mujer que se fija más en estas cosas estaba contenta (a mi me da mas o menos igual) podeis creer que es un buen sitio. El hotel se llama San Pietrino, y tiene una ventaja añadida. Está a unos 800 metros del Vaticano.

Cuando vas a visitar un nuevo país es aconsejable informarse bien antes. Si puedes permitirte comprar una guia, hazlo. Nosotros compramos la de Lonely Planet y estamos más que contentos. Cierto es que no tiene fotitos y diagramas de todo, pero lo que tiene es muy útil. Todos los hoteles en los que hemos estado los hemos sacado de ella.

El Vaticano fue la primera cosa que fuimos a ver el dia siguiente. Ilusos de nostros, esperábamos entrar al museo vaticano después de la pertinente cola. Sin embargo, cuando nos acercamos allí y vimos la magnitud de la misma (40.000 personas en mi opinion, 2 millones segun la AVT) decidimos pasar. Entre otras cosas porque estimamos que cinco horas de cola al menos, era mas de lo que podíamos soportar.

Por lo tanto pasamos de museo vaticano y entramos a la basílica. Obviamente para ello hay que pasar por la Columnata de Bernini, y entrar en la plaza de san Pdero. Puedo decir sin lugar a dudas que es una de las más bellas plazas que he visto nunca. La basílica impresiona, pero no te haces una idea de la altura que tiene si no subes a la cúpula (es un efecto puramente óptico, ya que
al ser tan larga la nave engaña con la perspectiva de la cúpula).

Esa es una buena primera visita si es la primera vez que estas en roma. Desde las alturas de ve a los pies la ciudad, y es realmente magnífica. Sólo un consejo, coged el ascensor que deja a mitad de camino (5€ sin ascenso, 7 € con ascensor) Vuestros pies lo agradecerán. A partir de ahí son 320 escalones, y aunque dicho así pueda parecer poco, es una larga caminata. Es mas, no se recomeinda hacerla a gente con problemas del corazón, vértigo o claustrofobia. Primero se entra a la cúpula por la parte de dentro. Ahí te haces una idea de lo alto que estas, ya que ves a la gente de abajo muy pequeña, pero es que estas DENTRO aún de la basílica. Por unas escaleras accedes a lo alto del todo. Y allí la vista es magnífca, debo decir.


La opcion lógica despues de esto era ver la basílica, y eso hicimos. No podré fotos de la misma por varios motivos, entre ellos que está más que fotografiada y con mejores calidades que las que mi cámara puede tomar.

Pude ver La Pietá de Miguel Ángel, y me impresionó, pero lamenté no poder hacerlo de más cerca ni darle la vuelta, ya que esta en una de las naves laterales protegida por un cristal. Obviamente la basílica es impresionante, pero no da la impresion de ser un lugar de culto. Es decir, uno puede admirar verdaderas obras de arte, pero no percibe que estés en el centro religioso de la tercera parte del planeta. No se respira espiritualidad, cosa que por ejemplo sí se hace en Santiago de Compostela. y no es que yo sea para nada espiritual, me defino como ateo, pero hay lugares que impactan por ello (la mezquita de Kairouan en Túnez, por ejemplo). En fin, que era como si hubiéramos estado en el Coliseo.

Cuando salimos del Vaticano decidimos visitar el resto de Roma. En la guia Lonely planet te recomiendan una rutaque fue la que hicimos, lo único que al revés. Pasa por delant del castillo de San Angello, la Piazza Navona, el Pantenon, y acabas en La Fontana di Trevi. Muy interesante todo.

La señalizacion en Roma es bastante deficiente. Las rutas para llegar a los monumentos no estan bien definidas, sólo te dan orientacion aproximada.




Y este es el fin del primer día.

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