26 oct. 2006

El heroe cansado

He rescatado esta entrada de mi anterior bitácora, espero que os guste.

Hubo una vez en la que creí ser escritor. En realidad más que una vez fue una temporada, en esa adolescencia solitaria que me tocó (o elegí) vivir. Un par de premios literarios ganados en el instituo me hicieron sentir el próximo Asimov... Sin embargo la ciencia pudo más y empecé Física (luego me mudé a una Ingeniería, pero eso es otra historia). Todavía gané algún premio más en la universidad, pero la falta de tiempo y otros intereses nuevos me alejaron cada vez más de la escritura (quizá hasta que descubrí los blogs).

Pero no era eso de lo que quería hablar. Cuando escribía, y ahora que veo las cosas con la perspectiva que dan los años, me veía influido por el escritor fetiche que tuviera en ese momento. Al principio quería ser Julio Verne, luego Conan Doyle. Pasé por un momento en el que quise ser Asimov, y en una de mis historias se ve la huella de Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza. Nunca quise ser Tolkien, por eso. Nadie puede igualar al maestro ¿Donde estoy ahora? No lo sé. En este momento veo que lo de escribir me queda cada día más lejos, excepto estos retazos que a veces se escapan por la red. Debo revisitar mis relatos cortos y darles forma otra vez un día de estos, ahora que lo que he leído es mucho más y quizá pueda darles una forma correcta.

Sin emabrgo sí que puedo decir cual es el escritor que en este momento me está marcando. Arturo Pérez Reverte. Es un tipo peculiar, de opiniones polémicas (que a veces no comparto) y que quizá no brille por su estilo como escritor. Las historias que cuenta no son quizá las mejores ni las mejor contadas. Sin embargo sus personajes me apasionan.

Perez-Reverte nunca habla de triunfadores. Sus personajes son siempre heroes cansados. Da igual que sea el padre Quart, el cazador de libros Corso o el capitán Alatriste. Son seres que han vivido la desesperación y han pasado más allá, al otro lado, en el punto en el que el sentido del pulgar es lo menos importante. Son lo que son por decisión propia, y la asumen hasta sus últimas consecuencias. Tienen su código y se atienen a él, ya que no tienen nada y lo único que pueden hacer es mantener su honor y la palabra dada.

La verdad es que nunca me he sentido identificado con los personajes de Verne. Son héroes fríos, casi desprovistos de alma, admirables e impasibles aunque quizá la excepción sea Nemo o el capitán de quince años. Un poco más quizá con los de Asimov, que son un poco más humanos, aunque suelen ser también triunfadores. Sin emmbargo los de Perez-Reverte son muy humanos. Tienen sus debilidades, sus simpatías y sus antipatías. Tienen sus amores, casi siempre imposibles, y sus odios, casi siempre posibles.

Cuando uno tiende a considerar aquello a lo que se compromete como algo importante suele tener problemas. En este mundo "la lucidez nunca triunfa, y nunca mereció la pena seducir a un imbécil" como dice uno de sus personajes. Y sin embargo no puedes hacer nada más que luchar contra el temporal, e intentar permanecer firme. No sé si vosotros os habreis sentido alguna vez así. Yo sí, y muchas frases que se pueden leer en sus libros consiguen revolverme el alma. Una suerte.

Su último libro es un retrato de la guerra. Es el más visceral, es como un puñetazo en el estómago. Completamente recomendable.

2 comentarios:

perezreverte dijo...

Cuando he llegado aquí no me ha llamado la atención el sitio, pero estoy cambiando de idea. No es de los mejores ( ni el mío) pero compartimos pensamientos como el de mi escritor preferido.

Radurdin dijo...

Gracias